Fahrenheit 451 – Ray Bradbury

¿Fue una buena lectura? 😀

Título: Fahrenheit 451.
Autor: Ray Bradbury.
Año de publicación: 1953.
Extensión: 174 páginas.
Premios: Premio Hugo (1954)Premio Prometheus (1984).
Calificación mía en Goodreads: 3

“Puede que los libros nos saquen un poco de esta oscuridad. Quizá eviten que cometamos los mismos condenados y disparatados errores.”

El pasado miércoles 18 de octubre de 2017, el ex procurador y ahora candidato a la presidencia, el señor Alejandro Ordóñez, dijo en una entrevista para RCN radio que “Quemar libros es un acto pedagógico.”

VIDEO DE LA ENTREVISTA: https://youtu.be/3zhTtkyV7qI?t=1429

Sin embargo, no es la primera vez que Ordóñez se refiere, o participa, a una quema de libros. El 13 de mayo de 1978 a las 8 de la noche, la Sociedad San Pío X quemó en Bucaramanga cientos de libros. En esta quema, en la que participó Ordoñez, se incineraron obras de Gabriel García Márquez, Karl Marx y Jean-Jacques Rousseau, así como algunas biblias protestantes y revistas pornográficas.

Hoy en El Estante Literario, Ray Bradbury y su distopía Fahrenheit 451, en donde narra la historia de Guy Montag en una sociedad donde los libros son quemados.

Y por primera vez comprendí que detrás de cada libro hay un hombre.”

Contexto – La quema de libros de los nazis y dictaduras

La quema de libros ha sido una práctica recurrente en los gobiernos totalitarios o en regímenes en los que se quiere “purificar a la sociedad, atacando ideologías enemigas”. Son numerosos los casos en las que han ocurrido.

Durante el siglo xx hubo varias muy representativas, como la de 1976 en Argentina, cuando bajo las órdenes del general de división Luciano Benjamín Menéndez se quemaron un total de un millón y medio de libros, entre los que se hallaban obras de Proust, García Márquez, Cortázar, Neruda, Vargas Llosa y Saint-Exupéry, porque según el general Menéndez, era “documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana”.

Sin embargo, la quema, o más bien las quemas, de libros más conocidas y destructoras fueron las realizadas por los nazis en 1933.  Con un plan estratégicamente organizado por el ministerio de propaganda nazi, en cabeza de Joseph Goebbels, y ejecutado por los seguidores nazis, sobre todo por los miembros de la Asociación de estudiantes alemana, desde principios de 1933 se empezó a gestar la gran quema de libros ejecutada el 10 de mayo de 1933.

El plan, que buscaba erradicar “el espíritu anti-alemán”, consistía en perseguir todos los escritores, científicos y profesores judíos, quemar todos sus libros y publicaciones e inhabilitarlos profesionalmente.

La primera fase del plan consistió en la publicación de las 12 tesis contra el espíritu anti-alemán, cuyo fin era divulgar ideas y objetivos de la acción contra el pensamiento judío. Los estudiantes de las universidades fueron instados a denunciar a los profesores judíos, o con pensamiento pro judío, de sus universidades, así como también todas aquellas publicaciones o recomendaciones que de alguna manera apoyaran el pensamiento judío. La segunda fase fue la recolección de libros. En esta se motivaba a los estudiantes y seguidores nazis a retirar de las bibliotecas públicas y privadas todos los libros que figuraban en una lista negra de libros que había sido distribuida.

Esta limpieza y recolección terminaría finalmente el 10 de mayo, día para el que se había preparado con una precisión militar unos rituales de quemas de libros. Estos rituales incluían marchas, presencia de líderes del partido nazi, música y hasta proclamas que debían decirse al momento de arrojar los libros a las hogueras. Algunas de ellas eran:

1ª proclama: ¡Contra la lucha de clases y el materialismo, por la unidad del pueblo y una actitud idealista! Entrego a las llamas los escritos de Marx y Kautsky.

4ª proclama: ¡Contra el destructivo exceso de valor de la carnalidad, por la nobleza del alma humana! Entrego a las llamas los escritos de Sigmund Freud.

A pesar de que estas quemas se llevaron a cabo en todo el país, la más importante fue la que se llevó a cabo en Berlín en la entonces Opernplatz. En esta se quemaron alrededor de 25.000 libros en una marcha de antorchas estrictamente organizada y dirigida por el gobierno y el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels, quien durante la ceremonia dio un discurso. Aquella noche una lluvía torrencial azotó Berlín, lo que impidió un poco la quema de las pilas de libros, por lo que los bomberos de la ciudad tuvieron que ayudar rociando gasolina a los libros.

Esto resulta interesante pues en Fahrenheit 451, son precisamente los bomberos quienes estaban a cargo de la quema de libros.

Después de estas quemas siguió la persecución a escritores, profesores y científicos que iban en contra del “espíritu alemán”. En este punto es interesante recordar la sentencia casi profética que cien años antes había hecho el escritor alemán Heinrich Heine, quien decía:

“Donde se queman libros se terminan quemando también personas”.

Curioso, porque todos sabemos qué quemas fueron después realizadas por los nazis en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

Estos episodios impactaron mucho a Ray Bradbury, el escritor de Fahrenheit 451, quien por entonces trabajaba de librero y amaba los libros porque había sido autodidacta pues sus padres no tenían dinero para pagarle la universidad. Después él se enteraría también de que Stalin hacía lo propio en Rusia, no en plazas como Hitler, sino a escondidas; y que, además, en una campaña de represión llamada La gran purga, el gobierno de Stalin persiguió, arrestó e incluso asesinó a varios poetas y escritores.

Muchos otros episodios influyeron en Bradbury para escribir su novela. Uno de ellos fueron las acciones del Comité de Investigaciones de Actividades Antiamericanas, un organismo del estado estadounidense que, después de la Segunda Guerra Mundial, se propuso perseguir a directores, guionistas y actores de Hollywood sindicados de realizar filmes Pro-Nazis. En la que se conoció como la Lista negra de Hollywood, había personalidades tan famosas como Charles Chaplin.

Esta realidad paranoica que se vivía después de la Segunda Guerra mundial y el inicio de la Guerra fría, junto con otros incidentes personales, llevaron a Bradbury a escribir dos cuentos “El peatón” y “Bright Fenix”, que se convertirían después en Fahrenheit 451.

En el prólogo de la edición de 1993 de Ediciones Perdidas, Bradbury cuenta su cuento “El peatón” lo inspiró un episodio que vivió con un amigo suyo después de la Segunda Guerra Mundial. Bradbury cuenta que él iba con su amigo caminando por una calle de Los Ángeles cuando una patrulla de policía se detuvo y un agente salió preguntándoles qué estaban haciendo. Al Bradbury responder que estaba “poniendo un pie delante de otro”, el policía repitió la pregunta con sospecha: “¿Paseando, eh? —dijo el oficial —. ¿Sólo paseando?” cuenta Bradbury. Después de este episodio corrió a casa a escribir «El peatón» que hablaba de un tiempo futuro en el que estaba prohibido caminar, y los peatones eran tratados como criminales.

En la novela Fahrenheit 451 nadie camina, y el deambular por las calles taciturno se consideraba un acto sospechoso.


¿GANAS DE LEER EL LIBRO FAHRENHEIT 451?

¡Compra el libro Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.

Haz click en este link o en la imagen del libro y apoya a El Estante Literario con tu compra! 😀


Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada

Fahrenheit 451 – Sinópsis

Esta novela distópica publicada en 1953, cuenta la historia de GuyMontag, un “bombero” de EEUU. En este mundo distópico, los bomberos no se dedicaban precisamente a apagar incendios sino a generarlos en las casas donde se supiera que había libros.

En esta sociedad, donde los carros corren a 200 por hora, donde los adolescentes se matan sin razón, donde las paredes de las casas están tapizadas de pantallas que trasmiten programas que hipnotizan a los espectadores con propaganda y colores,en donde en el metro se trasmite propaganda continua e hipnótica, donde las humanidades desaparecieron y la gente se olvidó de los libros.

Los buenos escritores tocan la vida a menudo. Los mediocres la rozan rápidamente. Los malos la violan y la abandonan a las moscas. 

Sin embargo, Montag, el bombero que quema libros a 451 grados Fahrenheit, temperatura a la que arde el papel de los libros, conoce a Clarisse, una mujer extraña que camina por la calle observando el mundo, y quien le devela el engaño detrás de la sociedad. Con esta semilla sembrada, Montag empieza a tratar de salirse de ese régimen y quema de libros, pero encontrará muchos obstáculos para hacerlo.

 ¿Comprende ahora por qué los libros son temidos y odiados? Revelan poros en la cara de la vida. La gente cómoda sólo quiere ver rostros de cera, sin poros, sin vello, inexpresivos.

Análisis literario

Como dije, Fahrenheit 451 es la novela de una distopía, es decir, de una sociedad ficticia indeseable y terrorífica.

En la literatura, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, aparecieron varias novelas distópicas como esta, 1984, Un mundo feliz, etc., porque con todo el terror del fascismo, del nacismo, de las guerras, de la propaganda, del poder nuclear y demás, se temía que el mundo se convirtiera en un lugar gobernado por líderes y regímenes despiadados y oscuros.

En Fahrenheit 451, Bradbury presenta escenarios como la destrucción nuclear, el control social e intelectual por medio del miedo y la propaganda, entre otras más. Si bien es una historia interesante y, en ciertos puntos, muy cautivante y atractiva, la novela carece, en mi opinión, de cohesión y fuerza argumentativa y narrativa.

Bradbury sobre todo escribió relatos cortos, entre los que se cuentan “El peatón” y “Bright Fenix” que inspiraron Fahrenheit 451, su primero proyecto grande, inicialmente de 25.000 palabras. Fahrenheit 451 llegó a ser mucho más largo después cuando su editor, Ian Ballantine, le dijo que lo publicaría como novela si le agregaba otras 25.000 palabras.

En esta elongación de la historia se nota mucho en el desequilibrio de la trama, porque esta carece de estructura en cuanto a que los episodios a veces se suceden cojamente y los personajes no logran convencer o definirse del todo.

La premura de hacer más largo el texto pudo también haber influido en la calidad del producto final, pues Bradbury cuenta que las primeras 25.000 palabras las escribió en nueve días, al igual que las segundas.

En 1953 el editor Ballantine publicó el libro y en 1954, en la búsqueda de una revista que publicara partes de la novela, un joven editor de Chicago, de escaso dinero pero visionario, compró el manuscrito por 450 USD y publicó fragmentos de la novela. El joven editor era nada más y nada menos que Hugh Hefner, y la revista, Playboy.

He de decir, sin embargo, que el estilo es muy interesante por momentos, con tintes poéticos en algunas descripciones, y estrategias narrativas que dan mucha realidad, por ejemplo, al desespero de Montag por su situación, y que se ve reflejado en algunas repeticiones esquizofrénicas de algunas palabras en su discurso.

Si se tratara de comparar, diría que George Orwell logra con 1984 una distopía mejor logradaen muchos aspectos que la de RayBradbury con su Fahrenheit 451, pero igual, sigue siendo una lectura amena y reveladora de la relación de la sociedad y nosotros con los libros y nuestro propósito en la tierra, sobre todo en la tercera parte.

Adaptación de HBO

La cadena televisiva HBO está preparando una adaptación de Fahrenheit 451. Aunque HBO aún tiene que anunciada una fecha de estreno, se sabe que la película será dirigida por Bahrani, con Sarah Green de Brace Cover Productions, Michael B. Jordan, Peter Jaysen y Alan Gasmer también como productores ejecutivos. ¡La esperamos pronto!

Mira el video reseña del libro de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury en el canal de El Estante Literario.

Apoya a El Estante Literario comprando el libro en amazon.

Haz click en la imagen o el enlace.

¡Gracias! 😃

Volver al Estante

Archivo

  • Menciones
  • Textoteca
  • Recomendados
Suscríbete y sigue a El Estante Literario en redes sociales

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: