Juliana los mira – Evelio Rosero Diago

¿Fue una buena lectura? 😀

Título: Juliana los mira.
Autor: Evelio Rosero.
Año de publicación: 1986.
Páginas: 222.
Calificación en Goodreads: 3.

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Evelio Rosero

Evelio Rosero D.

Evelio Rosero es un escritor colombiano nacido Bogotá que pasó su niñez en Pasto, en el sur del país.

Rosero empezó su carrera literaria muy jove con varios reconocimientos en el país y en el exterior.

Con todas las ansias de dedicar su vida a la escritura literaria, se fue a Europa en busca de los escenarios e inspiraciones que grandes escritores vivieron en París y Barcelona.

Caminando las calles que caminaron Hemingway y la generación perdida en los años 30, y García Márquez, Cortázar y los del boom en los 60, Rosero sobrevive París a punta pan y vino que compra con lo que le deja escribir crónicas periodísticas y tocar la flauta en el metro de París.

Y es allí, en el metro de París, donde Rosero se topa con la imagen que hará nacer su nueva novela: dos niñas se miran como enamoradas en la estación del metro.

Esta visión, que duró los segundos que demora la puerta abierta mientras la gente entra y sale del vagón, fue el detonante para que Rosero empezara a escribir la novela de la que hablaremos hoy: Juliana los mira.

Juliana los mira

Juliana los mira es la segunda parte de una trilogía llamada “Primera vez” conformada por Mateo solo (1984), Juliana los mira (1986) y El incendiado (1988), que ganó el II Premio Gómez Valderrama a la mejor novela publicada en el quinquenio de 1988-1992.

Juliana los mira, que en un principio tuvo mayor acogida en el mundo escandinavo que en el latino, cuenta la historia de Juliana y Camila, dos niñas colombianas hijas de empresarios y ministros que, en medio de su soledad, rodeada de padres ocupados y desatentos, de choferes, de sirvientas, de guardaespaldas y de mujeres de sociedad, se descubren llenas de pasiones y deseos, llenas de amor, de rabia y de ternura en un mundo turbio que apenas pueden descifrar con la ayuda de su imaginación.



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Análisis

Más que una novela corta, Juliana los mira pareciera ser un poema largo que más que interesarse por contar una historia, se interesa por cómo contar una historia.

La cualidad más vivificante de esta novela es sin duda su prosa rítmica y cadenciosa, pero también ociosa y beligerante: hay repeticiones, hay omisiones, hay juegos, hay mucha puntuación, hay poca puntuación, hay claridad, hay obscuridad, hay precisión, hay imprecisión. Rosero saca la lengua, la vuelve a meter, Rosero la lleva y la trae designificándola y resignificándola.

En este vaivén, que como todo vaivén suele marear después de un tiempo, Rosero escribe:

  • Me interrumpió ver que las de juguemos empezaron a roda y a perseguirse a gatas y rebotar igual que dos obscuros globos frente a nosotros, riéndose más, como si una de ellas fuera un pato huyendo y la otra fuera las dos juntas persiguiéndolo, como si una fuera un pato y la otra fuera las dos juntas, como si una un solo pato y la otra las dos solas, como si una las dos y la otra una sola, como si una una sola y la otra dos otras, como si una dos y dos una y dos, como si tres patos, como si como, como si no recuerdo cómo pensaba exactamente yo en ese momento.
    ¡Cuántos deseos de sentir en mi cuello los dientes de Camila, a la luz de la luna, a la luz de la luna los dientes y al lengua de Camila absorbiendo mi sangre, a la luz de la luna, hasta morir! A la luz de la luna la luna y la luz, a la luz de la luna la luna, ella y yo, muerta, Camila absorbiéndome, a mí, a la luz, a mí y a la luz, todo negro, sin luz y sin luna y sin sangre, sólo ella, sólo yo, muerta, a la luz de la luna, sin luna, sin luz.Debes saber que ese es un país de lagos (México), una va caminando hacia una calle que antes era calle y ¡zas!, resulta que ya no hay calle sino un lago, de forma que todos los que llegan deben andar al otro lado, para seguir a donde quieren, y es por eso que tienen esos sombreros gigantes, porque los utilizan como barcos, ¿Entiendes? En un solo sombrero caben hasta tres niños.

Ahora bien. Si pasamos de la forma al fondo del libro, la historia de Juliana los mira es en realidad sencilla: una niña de diez años conoce a una de once. Empiezan a pasar tiempo juntas. Juliana (la de diez) se enamora de Camila (la de once) porque esta le enseña un mundo de países que ella no conoce, de mundos que nunca ha visto, de juegos que nunca ha jugado, de lugares de su cuerpo que nunca ha explorado. Mientras tanto, en el mundo familiar de las dos, desfila la droga, la corrupción, la lujuria, la lascivia, el abandono, la soledad.

El hecho de que Rosero haya escogido a dos niñas hijas de ministros y empresarios exitosos, que tienen choferes, guardaespaldas, muchachas del servicio, y que reciben la visita de presidentes, es una herramienta de crítica para nada fortuita.

Esta “casualidad” es la puerta de entrada para observar, para mirar de cerca el desequilibrio de la alcurnia, las torpezas de la clase, los vicios de la casta.

Juliana está ahí, los mira a todos a su alrededor con sus vicios y sus obscuridades. Juliana interpreta lo que mira con lo poco que tiene y Rosero nos los muestra con el lenguaje básico, confuso, indeciso, abundante y poético que una niña de diez años usa para explicarse lo que no entiende.

Juliana los mira tiene también una gran carga erótica. En su desconocimiento Juliana nos habla de lo que mira. En un juego de símiles, Juliana nos habla de “pájaros”, “cuevas obscuras”, “duendes”, “rugidos”, “saltos”, “golpes”, “dolor”, “allá donde una es más caliente”, “eso que se mueve”, “eso de Esteban”, “eso de papá”, “eso”, humedades “como si una vela se estuviera derritiendo por dentro”.

Opinión

Juliana los mira es una novela del tipo (si es que este es un tipo de novela) que nunca había leído y que estoy bastante seguro de que la mayoría de ustedes tampoco.

No por ello deja de ser interesante de leer. Aunque no me dejó con ganas de releerla, sí quedo con la tarea de leer el resto de la trilogía.

En realidad disfruté varios pasajes del libro, me fascinó la forma en que Rosero usa las palabras. La prosa es todo un banquete de palabras por momentos delicioso pero por otros hostigante porque, como él mismo dijo en la reedición de esta obra para la editorial Tusquets, hay bastantes cosas que sobran.

Mira el video reseña del libro de Juliana los mira de Evelio Rosero Diago en el canal de El Estante Literario.

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