“La otra costilla de la muerte” es un cuento onírico y surrealista de Gabriel García Márquez. Fue publicado por primera vez en 1948 y cuenta la historia de un hombre que, entre sueños y divagaciones, se da cuenta de su cercanía con la muerte. Lee el resumen y análisis.

Datos clave:

Título: La otra costilla de la muerte.
Autor: Gabriel García Márquez.
Género: cuento.
Año de publicación:
Fin de Semana (El espectador), 25 de julio de 1948;  Ojos de perro azul, 1972.
Páginas:
14
Temas: muerte, desdoblamiento, surrealismo.
Calificación: 
3

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“La otra costilla de la muerte” es un cuento onírico y surrealista de Gabriel García Márquez. Fue publicado por primera vez en 1948 y cuenta la historia de un hombre que, entre sueños y divagaciones, se da cuenta de su cercanía con la muerte.

Esta narración compilada en el libro de cuentos Ojos de perro azul deja ver las búsquedas temáticas y estéticas de Gabo, además de una gran influencia del Surrealismo.

En esta reseña te voy a contar de qué trata “La otra costilla de la muerte” y conocerás los significados detrás de referencias vagas, pero importantes, que hay en el cuento.

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Resumen “La otra costilla de la muerte”

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“La otra costilla de la muerte” comienza un amanecer cuando un hombre, tirado en su cama entre la vigilia y el sueño, huele y escucha el ambiente a su alrededor, mientras lo asaltan sensaciones extrañas, oscuros terrores y sombrías visiones.

En ese estado, el personaje recuerda un sueño extraño que tuvo durante la noche donde veía, en situaciones y lugares extraños, a su hermano muerto el día anterior. Entre delirios, el hombre revela sus temores y angustias por el hecho de que su hermano aún sigue en la casa, en la habitación contigua, encerrado en su ataúd y por eso, desde su cama, puede sentir el olor fresco del muerto.

El hombre comienza a recordar entonces episodios de su vida y los últimos momentos de agonía de su hermano: recuerda sus dolores, su estado y su cara que es inquietantemente similar a la suya porque son gemelos. Es en este estado de vigilia y quietud en la cama cuando el protagonista comienza a presentir que quizás este estrecho vínculo con su hermano lo está arrastrando con él a la muerte.

la otra costilla de la muerte
García Márquez en Cartagena, 1954.

Análisis literario

“La otra costilla de la muerte” fue publicado por primera vez el 25 de julio de 1948 en el suplemento literario “Fin de Semana” (Nº 23, p. 6-12) del diario El Espectador de Bogotá seis meses después de publicarse, en el mismo diario, su anterior cuento: “Tubal-caín forja una estrella”.

¿Por qué pasó tanto tiempo entre la publicación de estos dos cuentos?

Porque durante ese tiempo la vida de Gabo, y la del Colombia entera, había sido trastornada por un importante hecho histórico: el asesinato del caudillo Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948. Este importante hecho histórico llamado “El Bogotazo”,  y que se narra de forma magistral en el libro La forma de las ruinas de Juan Gabriel Vásquez, partiría la historia del país en dos y desataría el caos durante varios días en la capital colombiana, lo que hizo que García Márquez se marchara de Bogotá a Cartagena.

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Allí, en la ciudad amurallada, Gabriel García Márquez entraría en una vida bohemia que lo acercaría al periodismo pero lo alejaría de la literatura. Por eso cuando en julio de 1948 Eduardo Zalamea, el editor de El Espectador, lo contacta desde Bogotá invitándolo a escribir un cuento para el diario capitalino, el Premio Nobel colombiano lo hace más como favor que como deseo, y termina rescatando de sus borradores la idea para este cuento que, como dice él mismo en su autobiografía Vivir para contarla (2002): “no tenía ningún argumento previo e iba inventándolo a medida que lo escribía”.

Así que de esta manera se concibió “La otra costilla de la muerte”, un cuento que guarda muchas similitudes con los tres anteriores que había escrito García Márquez (“La tercera resignación”, Eva está dentro de su gato y “Tubal-caín forja una estrella”): el leitmotiv de un personaje encerrado en un su mente (y en un ataúd), el temor a la muerte, el estado atemporal e inmaterial de esta, el desdoblamiento y una hipertextualidad con textos bíblicos.

Si en los cuentos anteriores la referencia bíblica estaba en el nombre de Eva y Tubal-caín, esta vez es con la historia de Esaú y Jacob, los dos hermanos gemelos hijos de Isaac y Rebeca (que se mencionan explícitamente en el texto, al igual que Jacob) cuya historia se narra en el capítulo 25 del Génesis:

Llegó al fin el día en que Rebeca tenía que dar a luz, y tuvo mellizos. El primero que nació era pelirrojo, todo cubierto de vello, y lo llamaron Esaú. Luego nació su hermano, agarrado del talón de Esaú con una mano, y por eso lo llamaron Jacob.

Génesis, 25, 24-26.

La referencia se completa en el cuento cuando dice “¡Jacob se había libertado irremediablemente de sus tobillos!” (2014, p. 63), una exclamación que parece extraña en el cuento y que cierra un párrafo en el que venía introduciéndose la idea de una “genealogía antigua” que se transmite “de generación en generación” “desde el principio del mundo”. Así entra al plano nuevamente el tema de las maldiciones heredadas de generación en generación que había estado en los cuentos anteriores también y que trascendería en la obra de Gabo hasta Cien años de soledad. Otra alusión a la biblia está en el título que, además de introducir el tema del doble, hace referencia al mito creacionista de la mujer hecha por Dios a partir de una costilla de Adán.

Pero si hay un elemento en el cuento más interesante que este es el estado de conciencia del personaje representado en el plano de la trama con ese navegar del entre el sueño y la vigilia desde el inicio de la narración. El personaje se despierta sobresaltado y empieza a percibir olores y sonidos que lo rodean. En especial le llama la atención “un acre olor a violeta y a formaldehído”, dos olores que están vinculados estrechamente con la muerte: el de las flores y el de ese “Gas incoloro de olor picante, que resulta de la oxidación del alcohol metílico” según lo define el DRAE y que se usa para la conservación de muestras biológicas y cadáveres frescos.

Ese estado de conciencia trastornado es representado también con la narración líquida que fluye entre la conciencia y el pensamiento del personaje y el testimonio de un narrador externo a él. Esta especie de monólogo interior o “flujo de conciencia” es muy usado por García Márquez en sus primeros cuentos con directa influencia de sus lecturas William Faulkner. En este cuento específicamente, la técnica se manifiesta con esas transiciones hacia dentro y fuera de la mente del personaje, y en la ausencia o uso especial de la puntuación que puede verse en esos paréntesis donde se accede a (o se sale de) la mente del personaje.

Quizás el momento más interesante de ese trasegar entre lo consiente y lo inconsciente y la voz del personaje y del narrador se da cuando, al inicio del cuento, se narra el sueño que tuvo el personaje esa noche.

En el episodio onírico, bastante confuso, el personaje va en un tren por un paisaje en el que ve árboles frutecidos de instrumentos de barbería, como tijeras y navajas. En un momento, detrás de un árbol, ve a su hermano gemelo que empieza a correr detrás del tren sin alcanzarlo. Después el tren entra a una “geografía árida” y, de repente, él siente un dolor en el pie izquierdo causado por un tumor en un dedo que se saca con un destornillador y lo deposita en una caja azul. Al levantar la vista, ve de repente a su hermano dentro del tren, vestido de mujer y “tratando de extraerse el ojo izquierdo con unas tijeras” (2014, p. 57). 

Voy a ser sincero: jamás en mi vida habría entendido esta escena (que al leerla sí me pareció extraña e inconexa, por no llamarla de entrada surrealista) si no fuera por el libro de Gene H. Bell-Villada (2010) que vincula la imagen del ojo izquierdo y la tijera en el cuento con aquella, muy similar, de la película Un perro andaluz, dirigida por Luis Buñuel y escrita por él y por Salvador Dalí.

Este filme, de 1929, es considerada la película más significativa del cine surrealista y, entre otras secuencias impactantes, extrañas e inconexas, presenta la de una mujer a quien se le corta el ojo con una navaja de barbero. El actor de la película en esta escena es, precisamente, Luis Buñuel y la imagen que la inspiró fue un sueño que tuvo Buñuel donde la luna era cortada por una delgada nube.

Esta escena del ojo es quizás una de las más famosas en el cine y ha sido interpretada como el intento de “cegar la mirada convencional para que surja la mirada asomada al interior” que es lo que promovía el surrealismo. Aunque en realidad este movimiento era reacio a interpretaciones lógicas y buscaba barrer con lo convencional con “obras de carácter azaroso, sin explicaciones lógicas de por qué pasa lo que pasa, con intenciones de desconcertar al espectador” (2019).

El vínculo de “La otra costilla de la muerte” y Un perro andaluz es muy interesante y posible. Con toda seguridad Gabriel García Márquez había visto la película, y en aquella época de búsquedas estéticas es probable que estuviera influido por el surrealismo, en el que la realidad se aumenta, transforma o reinterpreta a partir de elementos oníricos y subconscientes. Por eso en el cuento, el sueño y el subconsciente, junto con imágenes inconexas y extrañas, juegan un papel importante. Y si no los entiendes, está bien, recuerda que el objetivo no es la lógica sino el desconcierto.

Opinión

“La otra costilla de la muerte” es un cuento, en mi opinión, mejor logrado que los anteriores de García Márquez pues guarda una lógica temporal, espacial y temática un poco más clara. Por eso para mí fue ciertamente menos tedioso de leer que “Eva está dentro de su gato” o “Tubal-caín forja una estrella”.

Las búsquedas estéticas en el cuento son muy remarcables. Creo que está mejor logrado el flujo de conciencia, y el uso de los paréntesis me pareció interesante. Por eso quise integrarlo a mi narración con un filtro especial en el audiocuento “La otra costilla de la muerte” que grabé y publiqué en mi canal de YouTube. Y bueno, encontrar ese vínculo con Un perro andaluz y el surrealismo sin duda fue un gran descubrimiento.

Quedo un poco confundido con el final, pero tendré paciencia para entenderlo mejor cuando lea el cuento “Diálogo del espejo” que, según Vargas Llosa, es la continuación de este.

Ya veremos cómo le va a “La otra costilla de la muerte” cuando se enfrente a “Diecisiete ingleses envenenados” el próximo cuento de la Batalla de Cuentos Gabo que, a juzgar por la fecha (1980, contra 1948 de este) puede que tenga más probabilidades de ganar.

Referencias:

  • Buñuel, L. (1929) Un perro andaluz [Película], París, Francia. https://www.youtube.com/watch?v=vNJwPrAxkB4
  • García Márquez, G. (2002) Vivir para contarla, Ed. Norma, Bogotá.
  • García Márquez, G. (2014) Ojos de perro azul, Debolsillo, Bogotá.
  • Gene H. Bell-Villada (2010) García Márquez, the man and his work, University of North Carolina Press.
  • McGrady, D. (1972) Acerca de una colección desconocida de relatos por Gabriel García Márquez, Thesaurus, XXVII (2), pp. 293-320.
  • Ortega Hernández, M. G. (2007). Magias y visiones del mundo en los primeros cuetnos de García Márquez. Cuadernos de Literatura, (6). Recuperado de http://investigaciones.uniatlantico.edu.co/revistas/index.php/cuadernos_literatura/article/view/461
  • Vargas Llosa, M. (1971) Historia de un deicidio, Alfagura, Bogotá.
  • Wikipedia, Un perro andaluz: ttps://es.wikipedia.org/wiki/Un_perro_andaluz#cite_note-FOOTNOTEVV.AA.200041-21
  • ZEPfilms (6 de junio de 2019), Surrealismo y vanguardias Youtube: https://youtu.be/eNXASG9fC_c

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