La tía Julia y el Escribidor es una de las principales novelas de Mario Vargas Llosa. Publicada en España en 1977, nos cuenta la historia de Pedro Camacho, un escritor prolífico con capacidades imaginativas notables.

Ficha técnica:

  • Título: La tía Julia y el escribidor.
  • Autor: Mario Vargas Llosa.
  • Año de publicación: 1977.
  • Páginas: 383.
  • Género: Novela.
  • Temas: periodismo, erotismo, rebeldía, Perú.

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Reseña escrita por Edgar Abreu.

La tía Julia y el Escribidor es una de las principales novelas de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura en 2010. Publicada en España en 1977, nos cuenta la historia de Pedro Camacho, un escritor prolífico con capacidades imaginativas notables. La novela está ambientada en la ciudad de Lima (Perú) a mediados de 1950, una ciudad bucólica, poblada de personajes pintorescos y estereotipados. 

La tía Julia y el escribidor se ha convertido en uno de los clásicos del escritor peruano también autor de La ciudad y los perros, pero si bien esta es una historia entretenida y contada con la calidad propia de Vargas Llosa, no es precisamente por ello que esta novela tiene tanta recordación.

¿Por qué pues se recuerda y se lee tanto La tía Julia y el escribidor? porque este libro nos cuenta de primera mano la historia de amor entre Mario Vargas Llosa y su tía Julia Urquidi, una relación que dio mucho de qué hablar, y en esta reseña te enterarás del porqué.

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Y me confeso que, a veces, a ella y a la tía Olga se les llenaban los ojos de lágrimas. Fue el primer indicio que tuve del impacto que causaba en los hogares limeños la pluma de Pedro Camacho. Recogí otros, los días siguientes, en las casas de la familia. Caía donde la tía Laura y ella, apenas me veía en el umbral de la sala, me ordenaba silencio con un dedo en los labios, mientras permanecía inclinada hacia el aparato de radio como para poder no sólo oír sino también oler, tocar, la (trémula o ríspida o ardiente o cristalina) voz del artista boliviano.

La tía Julia y el escribidor, Mario Vargas Llosa.

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Resumen La tía Julia y el escribidor

La tía Julia y el escribidor es una historia narrada por Varguitas, un joven estudiante de Derecho que no está muy convencido de proseguir sus estudios y que busca de diferentes formas convertirse en escritor. 

Así, Varguitas llega a trabajar a Radio Panamericana, una estación de radio importante y famosa por una razón: tiene entre sus filas al gran Pedro Camacho, un boliviano de baja estatura y ojos vivaces que hipnotiza a todo el pueblo peruano con sus radioteatros.

Creador de historias estrafalarias, cargadas de humor, cinismo y pasiones desbordadas, el escribidor es el rockstar de Lima, que, sin embargo, vive una vida sencilla y tranquila: vive en una pensión, come poco y sabe que no necesita viajar ni saber mucho, pues encuentra en su Diccionario de Citas, en su mapa de Lima y en sus caminatas por la ciudad todo el material que necesita para crear sus historias

Así, mientras pasa el tiempo y Varguitas se acerca más a Camacho hasta llegar a conocerlo con mayor detalle, llega de Bolivia la tía Julia, con el fracaso de su matrimonio a cuestas. En este punto la historia toma la fuerza que la hará llegar al final en un episodio memorable.

Un jueves, Varguitas va a almorzar a casa del tío Lucho y allí, luego de diez años, se reencuentra con La tía Julia. La conversación no es buena porque, por un lado, Varguitas no ve bien a La tía Julia, y, por el otro, para ella, él es un mocoso mimado. 

Pero la cercanía fortalece los lazos y un día, celebrando los 50 años del tío Lucho en el Grill Bolívar, ocurrirá la escena más emocionante, incluso erótica, que marcará el destino de La tía Julia y del aspirante a escritor: Varguitas invita a bailar un blues a La tía Julia y antes que el baile termine le da un beso fugaz cerca de los labios. La escena se repite con otra pieza, esta vez las mejillas se acercan más. “Oye, Marito” alcanza a decir La tía Julia, pero Varguitas le prohíbe que le vuelva a decir “Marito”, y ahora besa en la boca.

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¿Se ha enamorado Varguitas de La tía Julia?, ¿Qué esconde aquella Lima de 1950?, ¿Por qué Pedro Camacho tiene tanto éxito en sus radioteatros?, ¿Por qué el amor imposible es detonante de grandes historias?, ¿Cómo hará Varguitas para ser escritor y casarse? Las respuestas a estas preguntas se irán sumando página a página de la mano de un escritor incógnito ¿Pedro Camacho, Varguitas? 

En un contrapunto entre las narraciones de Camacho y la historia de Varguitas, iremos conociendo más a estos dos personajes y a sus destinos, algunos fatales, en un libro que merece ser leído y disfrutado de inicio a fin.

Pero más insólito que las palabras del escriba boliviano era el fervor con que las profería, y, quizás aún más, el efecto que causaban. Hablaba gesticulando y empinándose, con la voz fanática del hombre que está en posesión de una verdad urgente y tiene que propagarla, compartirla, imponerla.

La tía Julia y el escribidor, Mario Vargas Llosa.

Personajes

Pedro Camacho

Es un escritor boliviano especializado en radioteatros. Sus características físicas acentúan su personalidad, febril, trágico, mandón, dramático, pendenciero, romántico. De baja estatura, melena casposa, y ojos vivaces. Posee costumbres singulares. Habla mediante sentencias y máximas. “La morada es pobre pero el corazón es grande”.

Varguitas

Joven estudiante de derecho. Vive con sus abuelos en Lima. Sus padres se encuentran en Estados Unidos. No está muy convencido de su carrera. Consigue un trabajo como Encargado en la Sección de Noticias en Radio Panamericana. Sueña con ser escritor. 

La tía Julia

Quien viene a personificar a Julia Urquidi, es hermana de Olga, esposa del Tío Lucho. Llega a Lima luego del fracaso de su matrimonio en Bolivia. Es una mujer caracterizada por su atractivo e inteligencia. Su condición de divorciada la hace ver estigmatizada en una sociedad conservadora.

Análisis literario

Forma

La tía Julia y el Escribidor se puede considerar una obra con múltiples temas de fondo, temas que han preocupado al autor de Pantaleón y las visitadoras (1973) durante toda su vida, y que se han visto reflejados en su obra.

En varias entrevistas Vargas Llosa aseguró que su narrativa siempre trataba de Perú y su sociedad. Es ese el fondo que se nota en esta novela: la vida de Perú a mitad del siglo XX. 

Es importante definir los fondos de la obra como la rebeldía y la obsesión: Varguitas es un rebelde frente a la cerrada estructura familiar con fuertes tradiciones religiosas y conservadoras, enfrentada de pronto a la decisión de uno de sus hijos de casarse con su tía política; Pedro Camacho, por otro lado, es también un rebelde contra la sociedad y los cánones de la alta literatura. El escriba no lee, no necesita salir o viajar para inventar sus historias, no comparte los convencionalismos sociales y está encerrado en su mundo. Se obsesiona con los radioteatros, sus actuaciones, su misión artística y sus personajes, hasta llegar al punto de la locura.

La tía Julia también se subleva frente a su condena de ser divorciada, al fracaso de su matrimonio, y a los preceptos de su hermana Olga, lo que la convierte también en una rebelde. Con entusiasmo acoge la idea de casarse con Varguitas, retando el establecimiento social y su condición de extranjera en Perú. Se obsesiona con su aventura amorosa y deja todos sus miedos a un lado para llevarla a cabo. 

Esa noche, después de pensar largo rato, dando vueltas en la cama, prendí la lamparita del velador y escribí en un cuaderno, donde anotaba temas para cuentos, en orden de prioridad, las cosas que haría. La primera era casarme con la tía Julia y poner a la familia ante un hecho legal consumado al que tendrían que resignarse, quisiéranlo o no.

La tía Julia y el escribidor, Mario Vargas Llosa.

El problema de la hipocresía social

En una sociedad que busca mantener “las buenas costumbres”, en una dictadura conservadora y autoritaria, en unas familias de costumbres rígidas y cerradas, siempre se filtra, se esconde, la sublevación, la abyección.

Así, el racismo, el clasismo y la segregación abundan en la familia, y en la ciudad de Lima y en el país entero: la familia busca mantener su nombre y su tradición, escondiendo y previniendo “escándalos” como el del amor entre una tía y su sobrino; también está la ciudad que encuentra en las historias de ficción su salida a lo diferente, a la aventura y a la lascivia, y que, sin embargo, no se da cuenta de que es desde ella misma de quien surgen todas las bochornosas aventuras, pues Camacho es  un vocero de la realidad en sus ficciones narradas; y, por último, el Estado disfrazado de fortaleza y rectitud en una dictadura que discrimina al negro y al débil como en aquella escena en que el sargento y su ayudante Chato se refieren a un negro inmigrante Africano de forma despectiva:

Si de mí fuera, yo lo hubiera dejado en la cárcel −volvió a hablar Arévalo−. Porque, mi sargento, un salvaje del África no tiene la culpa de ser un salvaje del África.

La tía Julia y el escribidor, Mario Vargas Llosa.

Lo que Varguitas no dijo – la historia detrás de La tía Julia y el escribidor

Como dijimos al principio de la reseña, La tía Julia y el escribidor es una novela que, como vimos, posee una gama muy variada de elementos literarios, históricos, sociales, eróticos y autobriográficos que la hacen digna de recordar y de leer. Pero lo que ha dado más protagonismo y resonancia a esta historia es el hecho de que está basada en relación que en realidad hubo entre Vargas Llosa y su ex esposa Julia Uriquidi.

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Vargas Llosa y Julia Urquidi

espués de casarse contra viento y marea, Mario y Julia estuvieron juntos ocho largos años. En ese periodo el joven aprendiz de escritor, temeroso de sus capacidades, y execrado de su familia, se fue transformando en un escritor de oficio. Primero vivieron en París, luego en España, donde atravesaron por varias crisis que los llevaron a terminar su matrimonio con rabias y rencores entre ellos.

Lo realmente fantástico de toda esta historia es que este final tuvo una respuesta literaria por una de sus principales protagonista, Julia Urquidi, quien escribió Lo que Varguitas no dijo (1983), donde ella da su versión de los hechos desde que se conocieron, pasando por los aspectos de la boda y terminando en la definitiva separación. 

Muchas leyendas se han tejido alrededor de esta obra. Algunas sostienen que se trata de una respuesta de Julia luego del dolor por el divorcio y la separación. Otras versiones sostienen que Vargas Llosa vendió los derechos de La tía Julia y el Escribidor para una telenovela en 1981, en dicha teleserie solo se centraron en aspectos morbosos, dejando mal colocada a Julia Urquidi. 

Por la publicación de esta obra, el autor de Los jefes (1959) retiró los derechos de venta de La tía Julia y el Escribidor a Julia Urquidi, en síntoma de molestia y desacuerdo con algunas cosas que se narran en las memorias de su antiguo amor. Esto llevó la controversia mucho más allá de lo literario, que se profundizó más cuando el escritor se casó con su prima Patria Llosa Urquidi, hija de Olga y el tío Lucho, en 1965.

Opinión La tía Julia y el escribidor

Sin duda alguna La tía Julia y el Escribidor es una obra fundamental en la literatura Latinoamérica, es por una parte una historia de amor, pero va mucho más allá y se transforma en toda la recreación de una época y una sociedad que es el escenario ideal para llevar a cabo la aventura de un amor imposible y una obsesión por la literatura. 

La obra también forma parte del conocido Boom de la Literatura Latinoamérica, otorgándole a Perú un lugar en el mapa literario mundial, y transformándose en un Clásico Contemporáneo. El ambiente mágico de la radio le otorga el toque final a toda la historia, con el trasfondo del periodismo y un sentido de vanguardia presente en los monólogos que desarrolla Varguitas. 

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La obra logra desde las primeras páginas ser un ejemplo de excelsas capacidades narrativas. En un control magistral de los tiempos y los acontecimientos, su lectura es absorbente y nos traslada en todo momento de un escenario a otro, manteniéndonos al tanto de los pormenores de Pedro Camacho, o Varguitas y la tía Julia, alimentando la inquietud a cada página.

Para acercarse a la obra de Mario Vargas Llosa, y conocer muchos más detalles de sus inicios literarios en Lima, La tía Julia y el Escribidor es la recomendación impostergable, que debes leer ya, de todas a todas.

¿Sabías qué…?

Aunque la identidad del Escribidor se mantiene en la ficción, y parece una inventiva de Vargas Llosa, se sospecha que el Escribidor existió, y fue creador de radioteatros. Su nombre era Raúl Salmón, era también un boliviano y vivió en Lima en los años 1950. Trabajó en Radio Panamericana como guionista y, además, fue Alcalde de la ciudad de La Paz (Bolivia) en varias oportunidades.

¡Buena lectura!