“Espantos de agosto” es un cuento de Gabriel García Márquez escrito en 1980 y publicado Doce cuentos peregrinos. Una narración corta, misteriosa y rítmica, con un final sorpresivo.

Ficha Técnica:

Título: Espantos de agosto.
Autor:
Gabriel García Márquez.
Género: cuento.
Año de publicación:
El País (1980), Doce cuentos peregrinos (1992).
Páginas: 4.
Temas: suspenso, misterio.

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“Espantos de agosto” es un cuento de Gabriel García Márquez escrito en 1980 y publicado en el libro Doce cuentos peregrinos (1992).

Esta brevísima narración de estructura sencilla guarda una sorpresa final para el lector que lo hará quedarse mirando la página unos segundos más después de haber leído la última palabra del cuento: “maldita”.

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Resumen de «Espantos de agosto«

“Espantos de agosto” cuenta la historia de una familia que está en Arezzo, Italia, en busca del castillo donde vive un escritor amigo. Después de horas de búsqueda dan con una anciana pastora de gansos que les indica el camino al castillo, no sin antes hacerles una curiosa advertencia: que no pasen la noche allí porque “en esa casa espantan”.

Al encontrar el castillo del escritor venezolano Miguel Otero Silva, pasan el día allí comiendo, disfrutando del paisaje de la Toscana y conociendo la historia de Ludovico, el antiguo dueño de la propiedad que asesinó a su esposa una noche en la cama y de paso él mismo se suicidó. Al recorrer el modernizado castillo llegan a la habitación de Ludovico que ha permanecido intacta a lo largo de los siglos: la decoración, las cenizas de la chimenea y la cama manchada de sangre siguen como la noche del crimen.

La familia y el escritor pasan el resto del día en el pueblo y vuelven en la noche a la casa para despedirse, pero se encuentran con que la cena está servida y se quedan a comer. La velada se extiende, se hace tarde y entonces deciden pasar la noche en el tenebroso castillo sin saber que la advertencia de la pastora de gansos se volvería realidad.

Dos versiones de un mismo espanto

Hay algo de cierto y algo de falso al afirmar que “Espantos de agosto” fue escrito en octubre de 1980, como se señala al final del cuento en el libro Doce cuentos peregrinos.

Lo que tiene de cierto es que, efectivamente, la idea se materializa por primera vez ese año; lo que tiene de falso es que lo que Gabo escribió y publicó entonces no fue exactamente “Espantos de agosto”, sino un texto llamado “Cuento de horror para la Nochevieja”.

Esta narración, publicada el 29 de diciembre de 1980 en el diario El País, narra exactamente la misma historia, pero tiene un corte más anecdótico y real.

Digo “anecdótico” y “real” en el sentido en que esta tiene un gran carácter personal: en ese cuento (que puedes leer aquí) García Márquez se presenta como personaje y narrador de la historia, e incluso menciona a Mercedes, su esposa, como la mujer que lo acompañaba en la visita al castillo de Miguel Otero Silva, un escritor venezolano que existió y que fue amigo cercano de la familia García Barcha.

Además, aunque “Cuento de horror para la Nochevieja” tiene adornos estéticos y una trama fantástica, los presenta en menor grado que “Espantos de agosto”, que es, entre otras cosas, más corto (1050 palabras) que el primero (1075 palabras ).

Y, hablando de diferencias, al hacer esta reseña y comparar ambos cuentos, me entró la curiosidad de ver exactamente cuántos y cuáles habían sido los cambios entre el texto de 1980 y el publicado en 1992. Así que hice un breve ejercicio de comparación, con rigor desenfadado, que me arrojó los siguientes 38 cambios.

Así que, aunque se puede afirmar que ambos textos tienen la misma génesis y trama, el producto final no es exactamente el mismo. Varios elementos se alteran en el segundo cuento para dotarlo de más fuerza narrativa, mayor intriga y más adornos estéticos y fantásticos.

“Espantos de agosto” se libera de datos innecesarios y se desancla más de la realidad al prescindir de algunos pintores renacentistas aludidos en el primer texto (Vasari, Aretino, Julio II y Cayo Clinio Mecenas) o al omitir datos biográficos y reales, como la mención a Caracas o a Mercedes, haciendo así borrosa la línea entre la realidad y la ficción.

Además, algunos adornos y ajustes de este segundo texto dan más color a la narración (“a pleno sol” por “de medio día”; “de verano” por “florido”) y generan más tensión y misterio con la repetición de adjetivos como “pavoroso” o “tenebroso”.

¡Y qué decir del final! un cierre muchísimo más detallado y rítmico que el del periódico que alcanza un clímax más alto y deja al lector colgado de la última palabra.

Sin embargo, extrañé algunos cambios, como la omisión de la descripción de las pérgolas “embellecidas por los primeros aires de la noche” del primer texto.

¿Pero cuál de las historias es más cierta, si es que alguna lo es?

“Cuento de horror para la Nochevieja” hace pensar que Gabo realmente fue espantado en la casa de Miguel Otero Silva. Pero todos sabemos que García Márquez era un hombre fantasioso y, además, muy supersticioso.

¿Así que es real el espanto de Ludovico, o no?

Miguel Otero Silva García Márquez
Miguel Otero Silva (1908 – 1985)

Una anécdota ficcionalizada que vivió García Márquez

Esta historia es verídica, o al menos tiene mucho de cierta.

García Márquez era en realidad amigo del escritor venezolano Miguel Otero Silva quien, efectivamente, tenía una propiedad en Arezzo, en la Toscana, Italia. Es cierto también que Gabo visitó la propiedad durante verano (agosto) con Mercedes, su esposa. Tampoco es mentira decir que allí pasaron un susto, aunque el causante no fuera precisamente un fantasma.

Miguel Henrique Otero, hijo del escritor Miguel Otero Silva, cuenta en este artículo que él conoció a Gabo y a Mercedes cuando visitaron la propiedad de su padre en Arezzo, que en realidad no era un castillo de 82 habitaciones, sino una casa grande de 60 habitaciones “de fachada rectangular, ubicada en una extensión de 5 hectáreas con viñedo”.

El hijo del escritor menciona también que la historia de Ludovico se la inventó su padre, quien solía contarla a sus invitados que se espantaban con la narración. Era más grande el susto cuando de noche los despertaban sonidos y movimientos extraños en la casa. Pero estos fenómenos paranormales no eran provocados por un fantasma, sino por el mismo Miguel Henrique y su hermana Mariana, quienes, para matar el aburrimiento adolescente, espantaban con diferentes trucos a los durmientes.

Así que no es seguro decir que en realidad Gabriel García Márquez y su esposa fueron espantados por el verdadero fantasma de Ludovico.

¿Pero por qué se durmieron en una cama y despertaron en otra?

Opinión

“Espantos de agosto” es un cuento fantástico que disfruté muchísimo, no solo porque su extensión y su ritmo lo hacen una lectura ágil, sino porque nunca esperé de García Márquez un cuento de terror.

Ese final intrigante y el misterio que construye la narración son admirables y mantienen el estilo propio del Premio Nobel de Literatura colombiano, a la vez que recuerdan las Narraciones extraordinarias de Edgar Allan Poe.

Además, esta historia cumple la promesa hecha en el prólogo de Doce cuentos peregrinos, donde el autor señala que las narraciones que lo componen son basadas en hechos periodísticos (publicado en un periódico), situados en tierras extrañas (a Latinoamérica, en este caso Italia), tratan de cosas insólitas (un espanto en un castillo), infrecuentes y hermosas (¡el escenario es la Toscana!).

Así que «Espantos de agosto» es un gran cuento y ya puedo vaticinar el resultado de la Batalla de Cuentos Gabo cuando se enfrente a “Eva está dentro de su gato”, una obra más temprana de García Márquez y seguro tan extraña como el resto de las compiladas en Ojos de perro azul.

Ya veremos si esta predicción cambia cuando haga la lectura y el análisis de ese cuento. Pero de lo que sí tengo certeza ahora mismo es que “Espantos de agosto” es una ¡Buena lectura!

Reseña dedicada a Linda Fineman, que no se baja del Estante.

Referencias