El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez es una novela musical. Esta es la lista de reproducción de todas las canciones que se mencionan.

Ficha técnica:

Título: El amor en los tiempos del cólera.
Autor: Gabriel García Márquez.
Año de publicación: 5 de diciembre de 1985.
Páginas: 490.
Temas: amor, enfermedad, olvido, memoria.
Calificación en Goodreads: 4.5.

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En una entrevista concedida a Caracol Radio en octubre de 1982, Gabriel García Márquez dijo que El amor en los tiempos del cólera era un bolero de quinientas páginas. Era una frase parecida a aquella que había dicho antes sobre Cien años de soledad: es un vallenato de 360 páginas.

La historia de amor entre Florentino Ariza y Fermina Daza tiene sin duda el melodrama y la poética del bolero, pero, si nos detenemos un poco más en la lectura, vemos que esta novela, que se publicó el 5 de diciembre de 1985, destila también otros géneros: chanson française, música clásica de cámara y, cómo no, vallenato.

Por esta estrecha relación de El amor en los tiempos del cólera con la música quise crear una lista de reproducción en Spotify con 52 canciones que se mencionan explícita o implícitamente en la novela. Las canciones no explícitas son en su mayoría vallenatos, y las incluyo porque García Márquez fue amante de este género tradicional de la costa colombiana en el que, además, también se inspiró mucho para su obra.

Esta es la lista completa de las canciones en orden de aparición con el fragmento de la obra donde se mencionan o la razón que tuve para incluirlas. Así que, si ya leíste, estás leyendo o piensas leer El amor en los tiempos del cólera, tienes que escuchar esta lista de reproducción.

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La música de El amor en los tiempos del cólera

  • La diosa coronada, Leandro Díaz (vallenato): la primera canción tenía que ser este vallenato que sirve de epígrafe a la obra: “En adelanto van estos lugares, ya tienen su diosa coronada”. Compuesta en 1949, esta canción la escribió Leandro para una mujer engreída que no correspondía su amor, una historia muy similar a la de la novela de García Márquez. En la lista está la versión del acordeonero Colacho Mendoza y del cantante Ivo Díaz, hijo de Leandro, en una versión pura y auténtica que es mi favorita. También se incluye la versión de Carlos Vives, un poco más comercial.
  • La hamaca grande, Adolfo Pacheco (vallenato): la siguiente canción es también un vallenato. Aunque no se menciona explícitamente, la incluí en la lista porque es una canción clásica del folklor vallenato que habla de las hamacas de San Jacinto: “En los dormitorios, además de las camas, había espléndidas hamacas de San Jacinto con el nombre del dueño bordado en letras góticas con hilos de seda y flecos de colores en las orillas.” (p. 34). Se incluyen dos versiones de la canción en la lista: la primera es la de Andrés Landero, cantante y compositor sanjacintero que hace una versión clásica; la segunda es la versión de Carlos Vives, nuevamente incluida por su popularidad.
  • Madame Arthur y La fiacre, Yvette Guilber; Nini peau de chien, Aristide Bruant: en la página 37 se dice sobre el Doctor Juvenal Urbino que “Día tras día, una vez y otra vez durante varios meses, le hacía oír al loro las canciones de Yvette Gilbert y Aristide Bruan, que habían hecho las delicias de Francia en el siglo pasado, hasta que las aprendió de memoria.” Por esto incluyo estas canciones, las más populares de los artistas en Spotify.
  • La Chasse, Wolfgang A. Mozart: “El grupo de la escuela de Bellas Artes inició el concierto, en medio de un silencio formal que alcanzó para los compases iniciales de La Chasse de Mozart“. (p. 60)
  • Tannhâusser: Overture, Richard Wagner: “Sin embargo, todavía le era posible ocuparse de una conversación seria sin perder el hilo de un concierto, aunque sin llegar a los extremos magistrales de un director de orquesta alemán, grande amigo suyo en sus tiempos de Austria, que leía la partitura de Don Giovanni mientras escuchaba Tannhaüser.” (p. 60). No incluí Don Giovanni de Mozart en la lista porque el álbum en Spotify de esta ópera tiene 70 piezas.
  • La muerte y la Doncella, Schubert: “La segunda pieza del programa, que fue La Muerte y la Doncella, de Schubert, le pareció ejecutada con un dramatismo fácil.” (p. 60)
  • Cuarteto para cuerdas en Mi menor, Gabriel Fauré: “Más tarde, el joven chelista del conjunto, que acababa de regresar de Francia, le dijo que era el cuarteto para cuerdas de Gabriel Fauré, a quien el doctor Urbino no había oído nombrar siquiera a pesar de que siempre estuvo muy alerta a las novedades de Europa.” (p. 61)
  • La golondrina, Rafael Escalona (vallenato): incluyo esta canción no mencionada explícitamente en la obra gracias a este fragmento: “En realidad, era muy poco lo que sabía Fermina Daza de aquel pretendiente taciturno que había aparecido en su vida como una golondrina de invierno, y del cual no hubiera conocido ni siquiera el nombre de no haber sido por la firma de la carta.” (p. 102). La canción es un vallenato del compositor Rafael Escalona, amigo íntimo de Gabo y autor de otras canciones conocidas como La casa en el aire, un vallenato digno del realismo mágico. La versión incluida es interpretada por Bovea y sus Vallenatos.
  • La tierra del olvido, Carlos Vives (vallenato): si bien esta conocidísima canción no es mencionada explícitamente en la obra, cualquier colombiano pensaría en ella al leer este fragmento: “La hedentina de las cargas de bagre salado, sumada a la inapetencia propia de la añoranza, acabaron por estropearle el hábito de comer, y si no enloqueció de desesperación fue porque siempre encontró un alivio en el recuerdo de Florentino Ariza. No dudó de que aquella fuera la tierra del olvido.” (p. 127).
  • El cantor de Fonseca, Carlos Huertas (vallenato): incluyo esta canción famosamente interpretada por Carlos Vives en su álbum “Clásicos de la Provincia” porque es una de las poblaciones mencionadas en el viaje de escape de Fermina Daza por al norte de Colombia. “Fermina Daza consideraba tan severo este compromiso, que la noche en que su padre le dio permiso para que asistiera a su primer baile de adultos, en la población de Fonseca, a ella no le pareció decente aceptarlo sin el consentimiento de su prometido.” (p. 133).
  • Benditos versos, Los Betos; Volver al Valle y Compae Chipuco, Carlos Vives; Riohacha, Los hermanos Zuleta (vallenato): El siguiente fragmento me permitió incluir tres canciones vallenatas hermosas: “De modo que Florentino Ariza no sólo pudo averiguar el itinerario completo, sino que había establecido una larga hermandad de telegrafistas para seguir el rastro de Fermina Daza hasta la última ranchería del Cabo de la Vela. Esto le permitió mantener con ella una comunicación intensa desde que llegó a Valledupar, donde permaneció tres meses, hasta el término del viaje en Riohacha, un año y medio después, cuando Lorenzo Daza dio por hecho que la hija había por fin olvidado, y decidió volver a casa.” (p. 130).
    La primera canción, Benditos versos, dice “Y no sé por qué la Guajira se mete hasta el mar así, como si pelear quisiera, como engreída, como altanera, como para que el mundo supiera que hay una princesa aquí” y Fermina recorre en su viaje todo el departamento de La Guajira, al norte de Colombia, hasta el punto más al norte de Colombia: el Cabo de la Vela. La segunda, Volver al valle, está fácilmente entre mis favoritas de Carlos Vives, la mayoría de veces que la escucho, lloro (¡nomejugguess!). Esta canción habla sobre Valledupar, la cuna del vallenato y lugar donde se celebra el Festival de la leyenda vallenata. En la canción se mencionan muchos de los juglares vallenatos: Leandro Díaz, Emiliano Zuleta, Alejo Durán, Lorenzo Morales, etc. La tercera canción, Compae Chipuco, la incluyo porque el “Compae Chipuco” es un “vallenato de verdad”. Se mencionan en la canción poblaciones como Fonseca y Valledupar. La cuarta canción es Riohacha de Los Hermanos Zuleta, una oda a la Riohacha moderna, que tiene poco que ver con la que habría visto Fermina. Pero es una canción que me gusta mucho, así que ajá.
  • El brujo de Arjona, Guillermo Buitrago (vallenato): “Los gallinazos se los disputaban con las ratas y los perros en una rebatiña perpetua, entre los venados y los capones sabrosos de Sotavento colgados en los aleros de los barracones, y las legumbres primaverales de Arjona expuestas sobre esteras en el suelo.” (p. 195) La mención a esta población me hizo recordar este vallenato, de los más antiguos y clásicos que suena en Colombia todos los diciembres.
  • Seis sonatas para piano, Wolfgang A. Mozart: incluí estas sonatas para piano, debido al siguiente fragmento “Aprovechando la visita del conocido pianista Romeo Lussich, quien tocó un ciclo de sonatas de Mozart tan pronto como la ciudad se repuso del duelo del general Ignacio María, el doctor Juvenal Urbino hizo subir el piano de la Escuela de Música en una carreta de mulas, y le llevó a Fermina Daza una serenata que hizo época.” (p. 178)
  • Alicia Adorada, Juancho Polo Valencia (vallenato): en la página 195 se lee “Cuando Hildebranda murió, casi centenaria en su hacienda de Flores de María, encontraron su copia bajo llave en el armario del dormitorio, escondida entre los pliegues de las sábanas perfumadas, junto con el fósil de un pensamiento en una carta borrada por los años.” Flores de María es un pueblo que quedó inmortalizado en la triste historia de Juancho Polo con Alicia Cantillo, o “Alicia Adorada”, una habitante de Flores de María. Esta canción, que tiene una historia hermosa, es uno de los más grandes clásicos del género y su interpretación de Jorge Oñate tiene un aire que me encanta. Incluyo también la versión de Carlos Vives, nuevamente, por popular.
  • Tres valses, Johann Stauss: incluí los tres valses más famosos del compositor austriaco porque en la página 225 se lee: “Nadie creyó que aquel cambio no fuera una más de las tantas sorpresas elegantes de la boda, pues la fiesta terminó después de la medianoche a bordo del transatlántico iluminado, con una orquesta de Viena que estrenaba en aquel viaje los valses más recientes de Johann Strauss.”
  • Los cuentos de Hoffman, Jacques Offenbach: “Llevaban, además, tres recuerdos imborrables: el estreno sin precedentes de Los Cuentos de Hoffmann, en París, el incendio pavoroso de casi todas las góndolas de Venecia frente a la Plaza de San Marcos, que ellos habían presenciado con el corazón dolorido desde la ventana de su hotel, y la visión fugaz de Oscar Wilde en la primera nevada de enero.” (p. 234)
  • Mi par d’udir ancora y Una furtiva lagrima, Enrico Caruso: incluí estas dos famosas piezas de Caruso por este fragmento: “Alguien le había contado que Enrico Caruso podía romper un florero en pedazos con el solo poder de su voz, y durante años estuvo tratando de imitarlo hasta con los vidrios de las ventanas.” (p. 238)
  • El día que me quieras, Volver y Por una cabeza, Carlos Gardel (tango): estas tres canciones famosísimas y hermosas de Gardel están en esta lista porque, a la pregunta de Juvenal Urbino “¿Le gusta la música?”, Florentino Ariza responde: “Me gusta Gardel”. De la canción El día que me quieras me encanta la versión de Roberto Carlos, que también incluí.
  • Dos obras del trío Cortot-Casals-Thibaud: “Así era: tenía un año de estar vendiendo abonos para traer el trío Cortot–Casals–Thibaud al Teatro de la Comedia, y no había nadie en el gobierno que supiera quiénes eran” (p. 273)
  • La Cucarachita Martínez, Amalia Low: esta es una canción infantil que cuenta la historia de una cucharachita que se maquilla y se viste, quizás en exceso, como Tránsito Ariza, la madre de Florentino, cuando envejece y pierde el juicio. “Se ponía guirnaldas de flores en la cabeza, se pintaba los labios, se empolvaba la cara y los brazos, y al final le preguntaba a quien estuviera con ella cómo había quedado. Los vecinos sabían que esperaba siempre la misma respuesta: “Eres la Cucarachita Martínez.” (p. 306)
  • Sanjuanerita, Jorge Oñate (vallenato): este hermoso vallenato sobre una habitante de San Juan del Cesar lo incluyo porque en esta parte se menciona esa población colombiana: “Se acordaba del sabor de las guayabas de entonces que nunca más había vuelto a ser el mismo, de los presagios tan intensos que su rumor se confundía con el de la lluvia, de las tardes de topacio de San Juan del César, cuando salía a pasear con su corte de primas alborotadas y llevaba los dientes apretados para que no se le saliera el corazón por la boca a medida que se acercaban a la telegrafía.” (p. 320)
  • E lucevan le stelle (Y brillaban las estrellas), Giacomo Puccini: también llamada Adiós a la vida. Incluyo esta versión de Enrico Caruso, cantada por Plácido Domingo debido a este fragmento: “Para cerrar el acto, cómo no, cantó el aria del Adiós a la Vida, de Tosca. La cantó a capella, como más le gustaba, y todavía con voz firme.” (p. 384)
  • Rayando el sol, Chavela Vargas: de esta canción se menciona un fragmento en la página 406: “De pronto, en un silencio de las otras voces, Florentino Ariza reconoció la del hombre que Leona Cassiani y él habían oído cantar muchos años antes, a la misma hora y en la misma esquina: Del puente me devolví bañado en lágrimas. Una canción que de algún modo, aquella noche y sólo para él, tenía algo que ver con la muerte.”
  • Ramona, Juan Velásquez y Mabel Wayne: de esta versión tengo dudas porque no pude encontrar la que tiene la letra mencionada en la obra. De todas maneras, investigué un poco y parece ser que esta es una versión en inglés de la original en español. La canción se menciona así en la página 410: “Empezó a entonar con muy buena voz la canción de moda: Ramona, sin ti no puedo ya vivir. Fue el final de la noche, pues él no se atrevió a jugar juegos prohibidos con una mujer que le había dado demasiadas pruebas de conocer el otro lado de la luna.”
  • Hay amores, Despedida y Pienso en ti, Shakira: incluyo estas tres canciones al final de esta lista porque son mis favoritas de la banda sonora oficial de la película Love in Times of Cholera, basada en la obra de García Márquez, quien explícitamente le pidió a la barranquillera que se encargara de la música de la película. La cinta fue filmada en Cartagena en 2006-2007 y fue dirigida por el director inglés Mike Newell, quien también dirigió la adaptación de Harry Potter y el cáliz de fuego y Grandes Esperanzas de Charles Dickens.

Estas fueron las 52 canciones que suenan a El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez. Una lista variada pero encantadora de la música que usó el Premio Nobel de Literatura colombiano para escribir la que, según él, es su obra favorita pues la escribió inspirada en la historia de sus propios padres.

Si quieres saber más sobre esta novela de amor de Gabo, lee aquí la reseña completa. Mientras tanto, aquí te dejo la lista de reproducción en Spotify para que lleves la música El amor en los tiempos del cólera a todo lugar.

Que la disfrutes y… ¡Buena lectura!

-Luismi.